Querido Middlebury. Me encanta la manera en que aprendemos el español contigo. Me fascina hablar de idiomas y lugares de países lejanos. Es muy curioso vivir en Middlebury, pero al mismo tiempo no tengo el sentido que estemos exactamente en Middlebury, sino en un lugar extranjero y hispanohablante. No estoy muy lejos de donde vivo en el ‘mundo real’, pero me siento como si estuviera en un mundo diferente. Me gusta la gente aquí, de nuestra escuela y los otros ambos. He tenido muchas experiencias interesantes con estudiantes con quienes no se puede hablar en el mismo lenguaje. En instancias así, es necesario usar nuestras manos y esperar para una sonrisa.
Mis clases están bien por la mayoría del tiempo, y estoy aprendiendo mucho mas que había entendido en otras clases en colegio. Por la primera vez, las formas gramáticas están casi entendidas. Además me interesa mucho entender a bailar aquí. Tengo clases en el tango y la salsa. ¡Que divertido! Me parece que la salsa sea más alegre y libre que el tango, y que el tango sea muy apasionado, y por eso me los dan igual. También, aquí participamos en la mejor actividad en el mundo: fútbol. En la escuela española tenemos un equipo muy fuerte y ganamos casi siempre (menos una vez sobre que no quiero hablar). ¡Nuestro color es amarillo y tenemos pies tan rápidos como Achilles!
Sin embargo, hay cosas que me enojan. Gramática, cómo te odio. Las pruebas del subjuntivo después de tres horas preciosas en los brazos de mi cama, son como la muerte. Insuficiente sueno es una cosa difícil porque inevitablemente tengo problemas tratando funcionar la día próxima, y por eso tomaba siestas. Pero las siestas durante el día me tarden aún más con mi trabajo. Este ciclo vicioso es problemático porque las únicas veces que podría recibir bastante sueño son en los fines de semanas, y todos sabemos lo que pasa en los fines de semana…
La otra cosa que es difícil soportar es, si…la comida de Proctor. Al principio no era tan mal, pero después de cinco semanas algo pasó en mi estómago y ahora a mi me molestan los almuerzos de pizza aceitoso y papas fritas, y las cenas de carne en salsa misteriosa. Me gustan los desayunos en Ross con fruta fresca, huevos y pan tostado. ¡Que rico huele el Café en el patio con fichas de vocabulario! Desafortunadamente, después de clases tenemos el resto de la comida diario en el infierno. El bar de ensalada es lo único comestible, y a veces hay algo bien, pero hay murmuras de laxantes…
Este verano ha sido indudablemente único. Estoy enamorado con este programa y he aprendido mucho. Pero al mismo tiempo, extraño algunos de las libertades de la vida afuera. Querido Middlebury-- qué amor tengo para ti, pero voy a salir de tu abrazo con alegría para la tierra de sueños y playas el color de oro donde hablan inglés.